No es una exageración cuando se dice que parte de nuestro bienestar estará siempre dependiente de saber el renunciar a aquello que lastima o nos frena, pero esto representa una aversión para aquellos que la escuchan.

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Esta actitud se debe a la cultura que siempre invita a conseguir y a acumular y jamás a renunciar.

 

Saber renunciar es la clave para sentirte muy bien. Los psicólogos lo señalan, sus consultas están llenas de personas que les cuesta conseguir el camino para sentirse pleno con la realidad que están viviendo.

Es un común que las personas se sientan a gusto con lo que han obtenido, como un buen trabajo, ciertas comodidades y una pareja estable, las opciones pueden ser muchas, pero a pesar todo esto pueda que no se sientan bien del todo.

Quizás la verdadera clave está en el equilibrio perfecto entre lo que se busca exactamente, aprendiendo así a renunciar a los hechos que trae la inconformidad.

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Hay que mantener el entusiasmo por conseguir lo que se sueña y la conformidad de apreciar lo que se tiene.

Renunciar es la importante para sentirse bien

Saber renunciar será fundamental a algunas cosas es una parte importante del todo. Y este hecho de renunciar es algo cotidiano del día a día, pues la vida así obliga, a veces no lo percibimos.

Un ejemplo palpable, es que si se hace algo se debe renunciar a otra cosa, como dejar de ir a una fiesta para poder estudiar y sacar buenas notas, o tener que pasar más tiempo trabajando para poder comprar un carro nuevo.

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Hay una resistencia a renunciar. Saber saber renunciar es parte de la cotidianidad, y no es posible creer que sólo se alcanza la felicidad o el éxito logrando todo al mismo tiempo.

Toda decisión que se tome en la vida conlleva una renuncia de algo, por lo que todo logro obtenido generará un precio de pago, no se puede obtener todo, por lo cual se deben definir las prioridades.

Para poder definir las prioridades se debe tomar conciencia del hecho de tener que saber renunciar.

Es común creer que se obtendrá la felicidad si se consigue tal o cual cosa sin renunciar a perder otras, por lo que puede generarse un patrón de insatisfacción.

El pensamiento debería estar dirigido a disfrutar lo que se recibe gracias a la renuncia que se hizo, sin percatarse que la vida está llena de decisiones que generan renuncias y sin llegar a pensar en lo que se hace realmente.

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La felicidad como tal es una actitud, y en ella se encuentra la fortaleza suficiente para lograr identificar de manera plena lo que verdaderamente importa e ir tras ello, logrando así la renuncia a todo sin crear nostalgias.

Cuando existe el equilibrio interno, cesa la ansiedad voraz de tener más o querer ser más, y la clave será ser feliz con poco, o simplemente no ser feliz, no todo se puede tener, saber renunciar ha de ser la clave para sentirse muy bien.