Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), que Japón es el país en el que la gente vive más años (83,7 de media, entre hombres y mujeres).

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En general, la longevidad nipona se ha relacionado con la dieta, como prueban algunos estudios.

 

Ahora bien, parece que los japoneses no sólo son campeones en el arte de vivir mucho tiempo, sino también maestros en tener ganas de vivir.

Es lo que esconde un concepto denominado ikigai, que podría traducirse como “razón de ser”.

La idea la develaron dos españoles, Héctor García y Francesc Miralles, y la divulgaron en el libro Ikigai: los secretos de Japón para una vida larga y feliz, publicado en 2016 y vendido en 30 países.

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Tras el éxito de libro, el concepto de ikigai se ha sumado a otras corrientes de bienestar más o menos exóticas y últimamente de moda, como el hygge danés o el fika sueco.

Miralles y García acaban de publicar un segundo libro con un enfoque más práctico, El método ikigai.

Identificar lo que hacemos bien y nos apasiona

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El objetivo último del ikigai no es la felicidad. De hecho, Japón está en el puesto 51 de los países más felices del mundo según el World happiness report 2017 auspiciado por Naciones Unidas.

“El objetivo es identificar aquello en lo que eres bueno, que te da placer realizarlo y que, además, sabes que aporta algo al mundo”.

Los psicólogos explican así el por qué del hecho de identificar nuestro papel en la vida: En vez de andar sin rumbo o saltando de una actividad equivocada a otra; puede ayudarnos a sentirnos mejor con nosotros mismos:

Si somos capaces de encontrar nuestro rol, todo será más fácil y placentero. Fácil, porque ejercitaremos nuestras capacidades más afinadas; placentero, porque nos divertiremos haciéndolo”.

Pero ¿todos tenemos un ikigai? Hay personas que sienten que no poseen habilidades especiales, ni objetivos que cumplir.

Cuatro preguntas para ubicarnos en el mundo

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Pongamos los pies en el suelo. Sumidos en el día a día, detectar nuestros puntos fuertes no siempre es fácil. Para saber cuál es nuestro ikigai, debemos responder cuatro preguntas:

– ¿Cuál es mi elemento? Hay personas que se sienten cómodas haciendo cosas solas, y a las que les estresa estar en grupo.

Su ikigai no podrá ser enseñar, ni dar conferencias, sino una actividad más recogida.

– ¿Con qué actividades se me pasa el tiempo volando? Es otro indicador de que se trata de una pasión por desarrollar.

– ¿Qué te resulta fácil hacer? Hay gente que tiene facilidad para poner orden en documentos, o comprender diferentes puntos de vista”.

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– ¿Qué te gustaba cuando eras niño? Podremos saber si nuestro ikigai está en actividades artísticas, intelectuales, de ayuda a los demás, de pensamiento científico, entre otras cosas.

El siguiente paso, una vez identificado, sería desarrollarlo

Para ello, habría que trazarse un plan y obligarnos a seguirlo. Por ejemplo, si una persona está aprendiendo un idioma con 60 años, cada día tendrá que aprender una palabra nueva y repasar la del día anterior.

Dos momentos clave en su vida

Nunca es tarde para buscar nuestro lugar en el mundo, pero este concepto zen del bienestar parece especialmente apropiado para dos momentos clave de la vida.

Uno, cuando en plena madurez sentimos que debemos reciclarnos laboralmente.

La sociedad occidental últimamente ha intentado que el trabajo sea un castigo, y lo está consiguiendo con la mayoría de personas, haciendo que trabajen en empleos que nos les gustan y cada vez con más esfuerzo.

Por ello, no es raro ver personas estresadas y depresivas en nuestro entorno. En muchos casos, trabajamos en actividades que no se ajustan a nuestras

El otro momento sería la adolescencia, cuando empezamos a tomar decisiones sobre nuestro futuro.