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Nuestros días con el pasar del tiempo parecen ponerse en modo automático. Despertarse, bañarse, salir a tomar el bus hacia el trabajo, trabajar, regresar a casa, cenar y dormir. Así de monótono. Por eso terminamos con una sensación de vacío que no nos deja en paz. Lo que nosotros proponemos es que siempre tengas presente que el día de hoy no es un día cualquiera, es el hoy, el que te ha llegado como un regalo, Y la única respuesta a ese regalo es disfrutar de cada minuto como si fuera el último de todos. Vivir el presente sin más.

La felicidad no debe ser pensada como una meta, sino como parte de todo el camino hacia el objetivo. La felicidad como meta dura solo un momento o unos pocos minutos, y no más que eso, pero la felicidad en el camino durará toda tu vida.

  1. No hay pasado ni futuro, vive el hoy: Aprende a poner atención plena a todo lo que hagas momento a momento, disfrútalo, vive tu día consiente, despierto y atento. Lo que sucedió ayer o pueda pasar mañana no importa
  2. Abre tus ojos y sobre todo tu mente: Observa el cielo y admira cómo cambia momento a momento. Disfruta cada detalle que te permita sentirte vivo permanentemente.
  3. Anda a un lugar al aire libre: Apaga el celular, abre la puerta y sal a la playa o al bosque. Respira aire fresco y date cuenta de todo lo que estás perdiendo.
  4. Toma un baño: Si, pero tienes que hacer lo siguiente, no es tan simple. Siente como si por primera vez tocaras el agua, piensa mucho en lo que estás haciendo por tu vida mientras las gotas de agua caen por tu cuerpo.
  5. Mira a los ojos de las personas: Nunca pierdas la oportunidad de hacer contacto visual con las personas, una mirada es determinante muchas veces y encierran el significado de muchas actitudes.