Al pensar que alguien debe comportarse de determinada forma nos planteamos ciertas expectativas sobre su persona y al no observar que la misma no se cumple es entonces cuando nos sentimos de alguna manera heridos, decepcionados e incluso molestos. Es entonces en ese momento que nacen los rencores y resentimientos debido a que sentimos que de alguna manera hemos sido engañados, humillados u ofendidos.

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Por ello, se  presentan 10 lecciones de Buda sobre la intensidad de nuestros rencores, que te ayudarán a superarlos y te deshagas de ellos de tu vida para llegar a ser una persona más feliz:

 

  1. Según Buda, el primer paso para que cese el odio dentro de nosotros es evitar tener constantemente presente rencores tales como: “Me hirió; me derrotó; me despojó”.
  2. Buda nos sugiere que un gran paso para despojarnos de nuestros rencores es evitar lastimar a otras personas con lo que nos lastimo a nosotros alguna vez. Lo que una vez paso, en el pasado debe quedar y de ello aprender y seguir adelante.
  3. Un gran paso para alcanzar la felicidad es no odiando a aquellas personas que nos odien. Según Buda, al evitar odio que otros nos puedan tener vivimos libre de rencores y esto no llevará a ser personas felices.
  4. No debemos perder el tiempo en rencores pues, Buda nos enseña que estamos en el mundo para vivir en armonía.
  5. Al aferrarnos al odio y guardar rencor a las demás personas no se gana nada debido a que hacerlo es como esperar que alguien más muera si nosotros fuimos quien se tome el veneno. Al guardar rencor nos hacemos daño solo nosotros mismos.
  6. La intensidad de nuestros rencores es tal que solo nos hace daño a nosotros mismos. Al guardarle rencor a alguien más no le hacemos daño, sino que nos hacemos daño realmente es a nosotros.
  7. Vivir libre de rencores es un gran soporte para que lleguemos a encontrarnos en verdadera paz pues, de al no guardar ningún tipo de rencor estamos en un completo estado de armonía.
  8. Guardar algún tipo de rencor a otros puede ser un arma bastante letal. Esto se debe a que al actuar con rencor, estamos actuando con oído y rabia, lo que nos puede llevar a decir las más terribles cosas pues las palabras pueden llegar a afectar muchísimo a quien se las decimos.
  9. Nuestro más grande enemigo es nuestra propia mente, no otra persona. Es por ello que guardar rencor es algo innecesario pues, nos cegamos a la única idea de pensar que la culpa es de alguien más, cuando realmente nuestra propia mente es quien nos dirige los actos y como tomamos las cosas.
  10. Odiar a quien nos odia no es la solución pues, el odio no termina con más odio. Es por ello que mantener rencores solo prolonga el odio y no llegaremos a encontrar la verdadera paz y armonía con nosotros mismos.