Por un instante quiero invitarte a reflexionar en las siguientes preguntas ¿Crees que hay algo en tu vida sin lo que no podrías funcionar? ¿Alguien sin quien no podrías vivir? ¿Algo o alguien sin el cual tu vida no tendría sentido?

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Si tu respuesta ha sido afirmativa, muy probablemente estas siendo esclavo del apego emocional hacia algún objeto o alguna persona. Esto es una creencia irrealista de que hemos creado un vínculo en el cual depositamos una esperanza.

 

La esperanza de ser felices, la de tener un bienestar o recibir un placer; sentimientos que el ser humano siempre ha buscado, pero la verdad es que es un pensamiento erróneo creer que nuestra felicidad proviene de alguien más.

El aferrarse a las personas, es de las experiencias más dolorosas que puede atravesar el ser humano. Nos basamos en una fantasía que hemos creado en nuestra mente y termina por hacernos sufrir exageradamente.

Aferrarse genera mucho dolor, angustias e inquietudes. Terminamos por obsesionarnos con esa persona, que finalmente terminará su rol en nuestra vida, pues como un actor, es un transeúnte en la obra de nuestra existencia.

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Y llegado ese momento de desprendimiento, usualmente obligatorio y no voluntario, padecemos de una profunda depresión, pues tendemos a pensar que se agotado nuestra fuente de bienestar y felicidad representada en esa persona.

Para crecer emocionalmente y sentirnos más fuertes, libres e independientes debemos empezar a practicar la filosofía del desapego, que no es otra cosa si no dejar de aferrarse o desprenderse.

Recuerda que todas las personas están de paso en este mundo, y aferrarse a ellas es un daño innecesario al alma. Puedes practicar lo siguientes consejos para aprender a lidiar con el apego.

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Cambia en tu mente el “necesito” por el “prefiero”: Hazte consiente de que no somos dueños de nada ni de nadie. Nadie nos pertenece, pero podemos disfrutar de su compañía en el tiempo presente.

Apasiónate e ilusiónate, pero no te aferres para evitar sufrimientos exagerados

A diario, puedes practicar el desapego deshaciéndote de cosas que ya no uses, o que ya no te gusten.

Aunque en el momento nos cueste comprenderlo y aceptarlo, a veces el soltarse hace menos daño que el aferrarse y este proceso es efectivamente un proceso mental. Un aprendizaje.

Cuando el proceso de desapego viene por una situación radical, como una ruptura o una partida física, puede atravesarse un dolor desgarrador. Sin embargo el dolor nos ayuda a tomar el aprendizaje y acomodar la situación.

Ciertamente, la partida de las personas en nuestra vida es la parte más difícil de la vida. Pero vivir en el presente y disfrutar cada segundo, nos da la certeza de que no desperdiciamos nada.

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Cuando aferrarse tiene que ver situaciones del pasado, sean alegres o tristes los recuerdos, nos toca entender que nada es permanente en la vida, todo cambia, evoluciona, avanza, y ante este hecho solo podemos

  • Fluir con los cambios, o;
  • quedarnos atrapados en ese momento

Un momento que nos impediría disfrutar, mientras transitamos en esta obra llamada vida.