Si se va a hablar de desmotivación, es necesario hablar primero sobre motivación. Ella es el ingrediente especial o impulso necesario que se necesita para poder realizar las cosas que se desean en la vida. Ella esta netamente ligada a la pasión y a la voluntad.

Hay que dejar muy en claro que la desmotivación no es una enfermedad, mucho menos algo atípico porque todos en algún momento de sus vidas se han sentido desmotivados, ya sea por miedo, ansiedad ante lo desconocido, falta de jerarquización de prioridades, entre otras aspectos.

Son muchas las razones que existen para caer en la desmotivación, lo importante es detectarlo y tener la disposición de salir de la zona de confort para evolucionar.

Entre esas razones, una de las principales causas es el miedo, ya que hace dudar, genera ansiedad e inseguridad, hace más cautelosos a las personas y los paraliza.

Muchas oportunidades en la vida se pierden por temor a lo desconocido y a los retos que implique, pero esa emoción se vence al encararla, al llenarse de valor reforzando cualidades propias y las ganas que se tienen de lograr los objetivos deseados

Cada persona es totalmente capaz de alcanzar sus metas, la intención es proponérselo y minimizar el miedo que siempre va a existir al momento de tomar riesgos.

La apatía es otra gran limitante que se relaciona directamente con la desmotivación. Ella es la pérdida de interés por realizar las cosas, convirtiéndose en un círculo vicioso en el que es importante salir, porque de lo contrario, es más difícil cumplir todo lo propuesto.

Para salir de ella es fundamental obligarse a realizar todo aquello que da pereza pero que al hacerlo, hará que se sientan bien y generara satisfacción. La autocrítica también es sumamente dañina para la motivación, porque la única forma de que todo salga muy bien la mayoría del tiempo, es necesario intentarlo, equivocarse y rectificar.

Es muy poco probable que todo salga bien siempre al primer intento y hay que estar preparado para eso, sino es muy fácil caer en la frustración. Simplemente hay que aceptar los errores, mejorar y valorar el esfuerzo para alcanzar el éxito.

Cuando existe la ausencia de objetivos, metas claras o muy exigentes, la desmotivación agarra terreno. Actuar por impulso, sin dirección, por inercia o establecer objetivos que salten del paso 1 al 100 de una sola vez, solo deja como resultado el comienzo de muchas metas pero muy pocas terminadas.

Se deben organizar las ideas, establecer prioridades y metas con la intención de que se vaya dando un paso a la vez en la medida de las posibilidades y así poco a poco se van alcanzando los objetivos planteados.

LA SOLUCIÓN

  • Salir de la zona de confort. Hay que evaluar las opciones y arriesgarse a vivir las experiencias que se atraviesen en el camino si está relacionado a los gustos personales.
  • Es fundamental recordar los objetivos trazados y por qué fueron planteados para que puedan ser cumplidos.
  • Trazar metas claras. Plantearse metas conlleva a mucha inversión de tiempo y esfuerzo. Si se establecen objetivos pequeños y claros, cada día se puede llevar la satisfacción de ir cumpliendo paso a paso con ellos y eso debe aplaudirse.

Solo queda ponerlos en práctica, ¡ANIMO!.