Un cierto día, en un instituto universitario, al ver el profesor que sus alumnos estaban desmotivados y rutinarios por su vida adulta, ya que unos estaban casados y otros trabajan prácticamente todos los días.

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El profesor al preciso día, quiso dar un relato reflexivo a manera de moraleja pero los alumnos demostraban que no tenían intensiones de escuchar ese relato, que estaban enfocados en solo una cosa, que era pues pasar la materia cursante y ya.

Era cierre de semana y el profesor dejo pasar los días, para que a los alumnos dejasen disipar la idea de no querer escuchar la moraleja, pero cuando el profesor connotó que era un viernes.

Decidió ya desde de ese día anterior (jueves) prepararse para que cuando llegase el momento simplemente relataría la reflexión del que el profesor estaría muy feliz por el simple echo, del cual ya todo estaba en proceso.

El profesor saca del escritorio un pronunciado frasco o envase de vidrio pero a la vez también saca por debajo de ese mismo escritorio una bolsa de piedras grandes.

El profesor le hace la pregunta a sus alumnos “¿Creen que las piedras caben en el frasco?”

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Aparentemente los alumnos haciendo uso de vista detallo que “Si, en efecto las piedras si, caben en el frasco”.

Pues bueno el profesor empieza a introducir las piedras una por una y al final le pregunta otra a los alumnos ¿Creen que ya el frasco esta hasta el tope y creen q cabe algo más?

Los alumnos responden “Si, profe ya el frasco está lleno y no profesor el frasco ya está full, no caben más cosas”.

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Pues viene el profesor y saca también debajo de su escritorio otra bolsa pero esta vez de piedras muy pequeñas y le preguntan a los alumnos “¿Y estas si cabrán ahí?”

Los alumnos volviendo hacer uso de su vista y les responde “Bueno si al caso vamos son muy pequeñas estratégicamente si caben profesor”.

De manera progresiva el profesor le hace caso a los alumnos y empieza adicionar una por una y le pregunta nuevamente.

La maravillosa fàbula de las piedras

¿Esta vez está lleno el frasco? Los alumnos responden “Si profesor ahí no cabe más nada”.

Nuevamente el profesor a manera de sorpresa saca una bolsa de arena  y una garra de agua para luego preguntarles a los alumnos ustedes “¿Qué opinan estos elementos cobran en ese frasco?”

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Los alumnos perplejos de la astucia del profesor y de manera muy analítica le responden al mismo “Pues claro profesor la arena se desliza entre las piedra y el agua también para luego mezclarse con la arena”.

Excelente el profesor hace uso del mando afirmativo de proseguir y aplica los elemento y si efectivamente si, cabían.

¿Composición de la moraleja?

  • Nunca subestimen
  • “¿Vieron? Por más componentes que le aplicamos al frasco siempre había espacio para uno más”.
  • La fórmula siempre fue empezar desde los elementos grandes hasta los pequeños.

Utilicen esto como modelo y plantilla de vida.