John Nash nació el 13 de junio de 1928 en Virginia, Estados Unidos. Desde su niñez demostró ser introvertido y sobretodo en carácter, no contaba con muchas habilidades sociales, su infancia y adolescencia la paso relativamente sola. No jugo mucho con los otros niños, por el contrario, tenía un gran afine por los libros. Su madre fue un gran apoyo, ya que, ella le ayudaba alimentar y cultivar ese intelecto.

Se dio a conocer cuando obtuvo el Premio Nobel de Economía en 1994. Después de un tiempo siguió dando motivos para conocer un poco más sobre John Nash y fue con la película “una mente maravillosa o brillante”, película que se basó en uno de sus libros, donde daba a conocer la vida de él.

En su adolescencia, Nash empezó a tener interés por los números, específicamente por la matemática, pero sobre todo por la química. Se creía que John fue participe de la fabricación de explosivos que dejaron a un muerto en su instituto por error de una detonación.

Nash obtuvo una beca en 1945, para ingresar al Instituto de Tecnología. Él tenía pensado estudiar ingeniería química, por el contrario, el director de la facultad de matemática lo convenció de que se formara en los números. Para 1948 John ganó una beca en Princeton para un posgrado, esto lo obtuvo gracias a su licencia como matemático.

Mientras estaba preparando su doctorado, en 1949, John Nash redacto un artículo que lo llevó a ganar el Premio Nobel, después de casi 50 años. Su tesis tuvo como título “juegos no cooperativos”. Nash empezó a surgir en el campo laboral, luego de su primer trabajo en RAND Corporation, entidad que se dedicaba hacer estudios científicos utilizados en la guerra fría. Al pasar el tiempo, John inició su carrera como profesor en el Instituto de Tecnología de Massachusetts.

Nash tuvo un hijo fuera de su matrimonio con Eleanor Stier, hecho que hizo estruendo en su familia. Para 1954 John estuvo arrestado por permanecer a una redada para atrapar a homosexuales. Esto le causo el despido de su trabajo.

John fue diagnosticado con esquizofrenia, confeso nunca haber tenido alucinaciones visuales, por el contrario, las alucinaciones que si tuvo siempre presente fueron las auditivas. Decía que El Vaticano y la Unión Soviética tenían planeado un complot contra él.

“Empecé a escuchar llamadas telefónicas en mi cerebro, de personas en contra a mis ideas”, expresó John Nash.

Nash pudo establecer la razón por lo que muchos dicen ser un milagro. Luego de haber estado 8 veces hospitalizado en diferentes centro de atención mental y medicada con altas dosis de medicación y tratamientos, incluyendo los electrochoques. Según por lo que expresó, él decidió no prestarle más atención a las voces que oía en su cabeza.

Un día John dejo de tomar sus en definitiva sus medicinas recetadas. En una entrevista Nash comentó que hay un punto donde la medina hace más daño que un bien. Sin embargo, expresó que para dejar de tomar esa decisión de dejar las medicinas es necesario tener mucho cuidado, porque puede ser algo peligroso. Aunque, él dejó su tratamiento y unos años más tarde sanó.