Las redes sociales son parte inherente de nuestras vidas, no hay momento en el que no las usemos. Todos tenemos Facebook, Twitter, Instagram, etc. Son un maravilloso mecanismo que nos permite compartir vivencias y lo que pensamos, gracias a este estamos al día en las cosas que nos interesan.

Los psicólogos nos explican a su vez que las redes sociales actúan como un mecanismo de defensa ante muchas cosas que nos faltan, muchas cosas que necesitamos, de las que muchas veces no somos conscientes. Estamos seguros que por lo menos vemos unas 5 publicaciones al día sobre el estado de ánimo de un amigo o su inestable situación sentimental.

Las redes sociales no son parte esencial y necesaria de sus vidas. Son un complemento y una forma de comunicación y de compartir lo que nos sucede día a día, o con las cuales mantienen una relación frecuente y real. Las personas saludables saben cuando no utilizar estas herramientas. No están pendientes de sus móviles y de lo que ocurre en las redes sociales. La vida real está mucho más allá de una red social.